La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Como el campesino francés es muy laborioso, es preciso que los obreros que rinden el doble de trabajo sean atletas sobrehumanos. Es lo que parecen indicar, por lo demás, los formidables platos de carne. Podemos suponer, pues, que cada uno de esos obreros consume diariamente una libra de carne, por lo menos.
Si se distribuyera toda la carne producida en Francia, cada individuo no tendría ni siquiera un cuarto de libra. Es comprensible, pues, la revolución que en este orden de ideas produciría también el ejemplo de Rodolfo. La población rural consumiría por sí sola más carne que la que produce Francia y tanto que, al final de cuentas, esta reforma crítica dispensaría a Francia de toda cría de ganado.