La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Por consecuencia, los economistas tanto adelantan a tÃtulo de excepción —sobre todo cuando atacan algún abuso particular— la apariencia humana que encuentran en las relaciones económicas, como, y aun la mayor parte del tiempo, consideran estas relaciones en lo que las diferencia netamente de lo que es humano, es decir, en su sentido estrictamente económico. Inconscientes, se debaten en esta contradicción.
Proudhon ha dado remate, una vez por todas, a esta inconsciencia. Ha tomado en serio la apariencia humana de las relaciones económicas y las ha opuesto claramente a su realidad no humana. Obligó a estas relaciones a ser en realidad lo que son en la idea que los economistas se han hecho o, más bien, a renunciar a esta idea y a reconocer que en realidad no tienen nada de humano. Consecuente consigo mismo, ha demostrado, pues, que no es tal o cual especie de propiedad, como lo habÃan hecho hasta entonces los economistas, que no es una parte, sino el conjunto de la propiedad privada lo que ha falseado en suma y de manera universal las relaciones económicas. Ha hecho todo lo que la crÃtica de la economÃa podÃa hacer colocándose en el punto de vista económico.