La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Veremos cómo la crítica crítica religiosa establece el dogma de un estado donde una de las antinomias, la «crítica», termina siempre como única verdad por triunfar sobre la otra, «la masa». Pero Proudhon se ha equivocado tanto más al ver en la justicia «de la masa» un absoluto, un dios de la historia, ya que la justa crítica se ha reservado expresamente para ella misma el papel de ese absoluto, de ese dios en la historia.
«Proudhon, mediante el hecho de la miseria, de la pobreza, termina sus consideraciones de una manera exclusiva; en ese hecho ve una contradicción con la igualdad y la justicia; encuentra allí sus armas. Es así cómo ese hecho deviene a sus ojos un hecho absoluto, justificado, mientras que el hecho de la propiedad deviene un hecho injustificado».
La tranquilidad del conocimiento nos enseña que Proudhon encuentra, en el hecho de la miseria, una contradicción con la justicia y que lo estima, pues, injustificado; y, sin tomar aliento, ella nos asegura que ese hecho «deviene a sus ojos un hecho absoluto, justificado».
