Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Para probar que todo trabajo debe dejar un remanente, el señor Proudhon personifica la sociedad; hace de ella una sociedad persona, sociedad que no es lo mismo que la sociedad integrada por personas, puesto que posee sus leyes particulares, las cuales no tienen nada de común con las personas de que se compone la sociedad, y su «inteligencia propia», que no es la inteligencia del común de las gentes, sino una inteligencia sin sentido común. El señor Proudhon reprocha a los economistas el no haber comprendido la personalidad de este ser colectivo. Estimamos que no estará de más oponer a sus palabras el siguiente pasaje de un economista americano que echa en cara a los demás economistas todo lo contrario:
«La entidad moral (the moral entity), el ser gramatical (the grammatical being) denominado sociedad ha sido revestido de atribuciones que sólo tiene existencia real en la imaginación de los que con una palabra hacen una cosa… He aquí lo que ha dado lugar a tantas dificultades y a deplorables equivocaciones en economía política». Th. Cooper, Lectures on the Elements of Political Economy [«Conferencias sobre elementos de Economía política»], Columbia, 1826.)
El señor Proudhon prosigue:
«En relación a los individuos, este principio del remanente del trabajo no es verdadero sino porque emana de la sociedad, que les transfiere así la acción benéfica de sus propias leyes». [I, 75]