Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Aplicad este método a las categorías de la economía política y tendréis la lógica y la metafísica de la economía política, o, en otros términos, tendréis las categorías económicas conocidas por todos y traducidas a un lenguaje poco conocido, por lo cual dan la impresión de que acaban de nacer en una cabeza llena de razón pura: hasta tal punto estas categorías parecen engendrarse unas a otras, encadenarse y entrelazarse las unas en las otras por la acción exclusiva del movimiento dialéctico. Que el lector no se asuste de esta metafísica con toda su armazón de categorías, de grupos, de series y de sistemas. El señor Proudhon, pese a todo su celo por escalar la cima del sistema de las contradicciones, no ha podido jamás pasar de los dos primeros escalones: de la tesis y de la antítesis simples, y además no ha llegado a ellos más que dos veces, y, de estas dos veces, una ha caído boca arriba. Hasta aquí no hemos expuesto sino la dialéctica de Hegel. Más adelante veremos cómo el señor Proudhon ha logrado reducirla a las proporciones más mezquinas. Así, según Hegel, todo lo que ha acaecido y todo lo que sigue acaeciendo corresponde exactamente a lo que acaece en su propio pensamiento. Por tanto, la filosofía de la historia no es más que la historia de la filosofía, de su propia filosofía. No existe ya la «historia según el orden cronológico»: lo único que existe es la «sucesión de las ideas en el entendimiento». Se imagina que construye el mundo por mediación del movimiento del pensamiento, pero en realidad no hace más que reconstruir sistemáticamente y disponer con arreglo a su método absoluto los pensamientos que anidan en la cabeza de todos los hombres.