Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Cada principio ha tenido su siglo para manifestarse: el principio de autoridad, por ejemplo, corresponde al siglo XI; el principio del individualismo, al siglo XVIII. Yendo de consecuencia en consecuencia, tendríamos que decir que el siglo pertenece al principio, y no el principio al siglo. En otros términos, sería el principio el que ha creado la historia, y no la historia la que ha creado el principio. Pero si, para salvar los principios y la historia, se pregunta por qué tal principio se ha manifestado en el siglo XI o en el XVIII, y no en otro cualquiera, se deberá por fuerza examinar minuciosamente cuáles eran los hombres del siglo XI, cuales los del XVIII, cuáles eran sus respectivas necesidades, sus fuerzas productivas, su modo de producción, las materias primas empleadas en su producción, y por último, las relaciones entre los hombres, derivadas de todas estas condiciones de existencia. ¿Es que estudiar todas estas cuestiones no significa exponer la historia real, la historia profana de los hombres de cada siglo, presentar a estos hombres a la vez como los autores y los actores de su propio drama? Pero, desde el momento en que presentáis a los hombres como los actores y los autores de su propia historia, llegáis, dando un rodeo, al verdadero punto de arranque, porque abandonáis los principios eternos de los que habíais partido al comienzo.