Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Naturalmente, la tendencia a la igualdad es propia de nuestro siglo. Pero afirmar que todos los siglos anteriores —con sus necesidades, medios de producción, etc., completamente distintos— se esforzaron providencialmente por realizar la igualdad, es, ante todo, confundir los medios y los hombres de nuestro siglo con los hombres y los medios de siglos anteriores y desconocer el movimiento histórico por el que las generaciones sucesivas han ido transformando los resultados adquiridos por las generaciones precedentes. Los economistas saben muy bien que la misma cosa que para uno era un producto elaborado, no era para otro más que la materia prima destinada a una nueva producción.
Suponed, como lo hace el señor Proudhon, que el genio social produjo o, mejor dicho, improvisó a los señores feudales con el fin providencial de transformar a los colonos en trabajadores responsables e iguales entre sÃ, y habréis hecho una sustitución de fines y de personas, muy digna de esa Providencia que en Escocia instituÃa la propiedad territorial para permitirse el maligno placer de ver a los hombres desplazados por las ovejas.
Pero puesto que el señor Proudhon demuestra un interés tan tierno por la Providencia, le remitimos a la Historia de la EconomÃa polÃtica del señor De Villeneuve-Bargemont, que también persigue un fin providencial. Este fin no es ya la igualdad, sino el catolicismo.