Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia La renta, en el sentido de Ricardo, es la agricultura patriarcal transformada en empresa comercial, el capital industrial aplicado a la tierra, la burguesÃa de las ciudades trasplantada al campo. La renta, en lugar de atar al hombre a la naturaleza, no ha hecho más que atar la explotación de la tierra a la competencia. Una vez constituida en manantial de renta, la propiedad misma del suelo es ya el resultado de la competencia, puesto que desde entonces depende del valor mercantil de los productos agrÃcolas. Como renta, la propiedad del suelo pierde su inmovilidad y pasa a ser objeto de comercio. La renta no es posible sino desde que el desarrollo de la industria de las ciudades y la organización social que resulta de este desarrollo obligan al propietario del suelo a aspirar exclusivamente a la ganancia comercial, a obtener ingresos monetarios de la venta de sus productos agrÃcolas, a no ver en su propiedad territorial más que una máquina de acuñar moneda. La renta ha apartado hasta tal punto al propietario territorial del suelo, de la naturaleza, que ni siquiera tiene necesidad de conocer sus fincas, como podemos verlo en Inglaterra. En cuanto al arrendatario, al capitalista industrial y al obrero agrÃcola, no están más vinculados a la tierra que explotan que el empresario y el obrero de una manufactura al algodón o a la lana que elaboran; se ven vinculados únicamente por el precio de su hacienda, por el ingreso monetario. De ahà las jeremiadas de los partidos reaccionarios, que ansÃan la vuelta al feudalismo, a la buena vida patriarcal, a las costumbres sencillas y a las grandes virtudes de nuestros abuelos. El sometimiento del suelo a las mismas leyes que regulan todas las otras industrias es y será siempre objeto de lamentos interesados. Se puede decir, pues, que la renta representó la fuerza motriz que lanzó el idilio al movimiento de la historia.