Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia «En un artÃculo publicado por el señor León Faucher… en septiembre de 1845 —continúa el señor Proudhon— leo que desde hace algún tiempo los obreros ingleses han perdido el hábito de las coaliciones, lo que constituye ciertamente un progreso del que no se puede por menos de felicitarles; pero que esta mejora de la moral de los obreros es sobre todo una consecuencia de su instrucción económica. “Los salarios no dependen de los fabricantes —exclamó en un mitin de Bolton un obrero hilandero—. En los perÃodos de depresión los patronos no son, por decirlo asÃ, más que el látigo en manos de la necesidad y, quiéranlo o no, deben asestar golpes. El principio regulador es la relación entre la oferta y la demanda, y los patronos carecen de poder a este respecto… Enhorabuena —dice el señor Proudhon—, he aquà unos obreros bien amaestrados, unos obreros modelo, etc., etc., etc. Sólo le faltaba a Inglaterra esta desdicha; pero no pasará el estrecho». (Proudhon, t. I, págs. 261 y 262.)