Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia ¿Por qué el señor Proudhon habla de Dios, de la razón universal, de la razón impersonal de la humanidad, razón que nunca yerra, que siempre es igual a sí misma y de la que basta tener clara conciencia para ser dueño de la verdad? ¿Por qué el señor Proudhon recurre a un hegelianismo superficial para darse pisto de pensador profundo?
El mismo señor Proudhon nos da la clave del enigma. Para el señor Proudhon la historia es una determinada serie de desarrollos sociales; ve en la historia la realización del progreso; estima, finalmente, que los hombres, en tanto que individuos, no sabían lo que hacían, que se imaginaban de modo erróneo su propio movimiento, es decir, que su desarrollo social parece, a primera vista, una cosa distinta, separada, independiente de su desarrollo individual. El señor Proudhon no puede explicar estos hechos y recurre entonces a su hipótesis —verdadero hallazgo— de la razón universal que se manifiesta. Nada más fácil que inventar causas místicas, es decir, frases, cuando se carece de sentido común.
Pero cuando el señor Proudhon reconoce que no comprende en absoluto el desarrollo histórico de la humanidad —como lo hace al emplear las palabras rimbombantes de razón universal, Dios, etc.—, ¿no reconoce también implícita y necesariamente que es incapaz de comprender el desarrollo económico?