Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia El señor Proudhon es, pues, necesariamente, un doctrinario. El movimiento histórico que esta revolucionando el mundo actual, se reduce, para él, al problema de encontrar el verdadero equilibrio, la sÃntesis de dos ideas burguesas. AsÃ, el hábil mozo descubre, a fuerza de sutileza, el recóndito pensamiento de Dios, la unidad de dos ideas aisladas, que sólo lo están porque el señor Proudhon las ha aislado de la vida practica, de la producción actual, que es la combinación de las realidades que aquellas ideas expresan. En vez del gran movimiento histórico que brota del conflicto entre las fuerzas productivas ya alcanzadas por los hombres y sus relaciones sociales, que ya no corresponden a estas fuerzas productivas; en vez de las terribles guerras que se preparan entre las distintas clases de una nación y entre las diferentes naciones; en vez de la acción practica y violenta de las masas, la única que puede resolver estos conflictos; en vez de este vasto, prolongado y complicado movimiento, el señor Proudhon pone el fantástico movimiento de su cabeza. AsÃ, son los sabios, los hombres capaces de arrancar a Dios sus recónditos pensamientos, los que hacen la historia. A la plebe sólo le queda la tarea de poner en práctica las revelaciones de los hombres de ciencia. Ahora comprenderá usted por qué el señor Proudhon es enemigo declarado de todo movimiento polÃtico. Para él, la solución de los problemas actuales no consiste en la acción pública, sino en las rotaciones dialécticas de su cabeza. Como las categorÃas son para él las fuerzas motrices, para cambiar las categorÃas no hace falta cambiar la vida práctica. Muy por el contrario: hay que cambiar las categorÃas, y en consecuencia cambiará la sociedad existente.