Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Pero fijaos bien en que nuestro suelo no se compone sino de rocas y arenales. ¡No iréis a pensar que se pueda cultivar trigo en macetas! Pues bien, si en lugar de dedicar nuestro capital y nuestro trabajo al laboreo de un suelo totalmente estéril, abandonásemos la agricultura para dedicarnos exclusivamente a la industria, toda Europa se verÃa obligada a cerrar sus fabricas e Inglaterra formarÃa una sola gran ciudad fabril, mientras el resto de Europa quedarÃa convertido en una provincia agrÃcola.
Pero este dialogo del fabricante con sus obreros lo interrumpe el pequeño comerciante diciendo:
Si aboliésemos las leyes cerealistas, es cierto que arruinarÃamos nuestra agricultura, pero no obligarÃamos con ello a los demás paÃses a hacer pedidos a nuestras fabricas y a cerrar las suyas.
¿Cuál serÃa el resultado? Yo perderÃa los clientes que ahora tengo en el campo, y el comercio interior perderÃa sus mercados.
El fabricante, volviendo la espalda a los obreros, responde al tendero: En cuanto a esto, concedednos libertad de acción. Una vez abolido el impuesto sobre los cereales, recibiremos del extranjero trigo más barato. Luego bajaremos el salario, que subirá al mismo tiempo en los paÃses que nos proporcionen el grano.