Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Estas palabras del doctor Uren, el librecambista más apasionado, sirven para completar las confesiones del señor Bowring. El señor Bowring habla de algunas calamidades individuales y dice al mismo tiempo que estas calamidades individuales hacen sucumbir a clases enteras; habla de sufrimientos pasajeros en la época de transición, y al mismo tiempo que habla de esto no oculta que estos sufrimientos pasajeros han significado para la mayoría el paso de la vida a la muerte, y para los restantes el tránsito de la situación anterior a una peor. Al afirmar más adelante que las penalidades de los obreros son inseparables del progreso de la industria y necesarias para el bienestar nacional, reconoce simplemente que la infelicidad de la clase trabajadora es condición necesaria para el bienestar de la clase burguesa.
Todo el consuelo que el señor Bowring prodiga a los obreros que sucumben, y en general toda la doctrina de compensación que formulan los freetraders, se reducen a lo siguiente:
Vosotros, millares de obreros que sucumbís, no debéis desesperar. Podéis morir con toda tranquilidad. Vuestra clase no perecerá. Será siempre lo bastante numerosa para que el capital la pueda diezmar sin temor a acabar totalmente con ella. Pero, además, ¿cómo queréis que el capital encuentre un empleo útil si no se preocupa de asegurarse la materia explotable, los obreros, para explotarlos de nuevo?