Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia El productor, desde el momento que ha producido en una sociedad fundada sobre la división del trabajo y sobre el intercambio —y tal es la hipótesis del señor Proudhon—, está obligado a vender. El señor Proudhon hace al productor dueño de los medios de producción; pero convendrá con nosotros en que sus medios de producción no dependen del libre arbitrio. Más aún, estos medios de producción son en gran parte productos que le vienen de fuera, y en la producción moderna no posee ni siquiera la libertad de producir la cantidad que quiera. El grado actual de desarrollo de las fuerzas productivas le obliga a producir en tal o cual escala.
El consumidor no es más libre que el productor. Su opinión se basa en sus medios y sus necesidades. Los unos y las otras están determinados por su situación social, la cual depende a su vez de la organización social en su conjunto. Desde luego, el obrero que compra patatas y la concubina que compra encajes, se atienen a su opinión respectiva. Pero la diversidad de sus opiniones se explica por la diferencia de la posición que ocupan en el mundo, y esta diferencia de posición es producto de la organización social.