Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia «Toda economÃa en el trabajo —dice— disminuye siempre el valor relativo [3] de una mercancÃa, bien sea que esta economÃa afecte al trabajo necesario para la fabricación del objeto mismo, o bien al trabajo necesario para la formación del capital empleado en esta producción» (t. I, pág. 28). «Por consiguiente, mientras el trabajo de una jornada continué proporcionando a uno la misma cantidad de pescado y a otro la misma cantidad de caza, el nivel natural de los precios respectivos de cambio seguirá siendo siempre el mismo, por mucho que varÃen los salarios y la ganancia y pese a todos los efectos de la acumulación de capital» (t. I, pág. 32). «Hemos conceptuado el trabajo como la base del valor de las cosas, y la cantidad de trabajo necesaria para su producción como la regla que determina las cantidades respectivas de las mercancÃas que deben darse a cambio por otras: pero no hemos pretendido negar que haya en el precio corriente de las mercancÃas cierta desviación accidental y pasajera de este precio primitivo y natural» (t. I, pág. 105, lug. cit.). «Los precios de las cosas se regulan, en definitiva, por los gastos de producción, y no por la proporción entre la oferta y la demanda, como se ha afirmado con frecuencia» (t. II, pág. 253).