Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Pasemos ahora a las conclusiones que el señor Proudhon deduce del valor constituido (por el tiempo de trabajo).
—Una cierta cantidad de trabajo equivale al producto creado por esta misma cantidad de trabajo.
—Toda jornada de trabajo vale tanto como otra jornada de trabajo; es decir, siendo igual la cantidad, el trabajo de un hombre vale tanto como el trabajo de otro: no hay diferencia cualitativa. Siendo igual la cantidad de trabajo, el producto del uno se cambia por el producto del otro. Todos los hombres son trabajadores asalariados, retribuidos en igual medida por un tiempo igual de trabajo. Una igualdad perfecta preside los cambios.
¿Son estas conclusiones las consecuencias naturales, rigurosas del valor «constituido» o determinado por el tiempo de trabajo?
Si el valor relativo de una mercancÃa es determinado por la cantidad de trabajo requerido, para producirla, de aquà se deduce naturalmente que el valor relativo del trabajo, o salario, es igualmente determinado por la cantidad de trabajo preciso para producir el salario. El salario, es decir, el valor relativo o precio del trabajo, se determina, pues, por el tiempo de trabajo que hace falta a fin de producir todo lo necesario para el mantenimiento del obrero.