Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia «Say y los economistas que le siguen han señalado que, tomando el trabajo como principio y causa eficiente del valor, caemos en un círculo vicioso, ya que el trabajo mismo está sujeto a evaluación, es una mercancía como otra cualquiera. Diré con permiso de estos economistas que, el hablar así, han dado prueba de una prodigiosa falta de atención. Al trabajo se le asigna valor, no en tanto en cuanto es mercancía, sino teniendo en cuenta los valores que, según se supone, están contenidos potencialmente en él. El valor del trabajo es una expresión figurada, una anticipación de la causa sobre el efecto. Es una ficción, lo mismo que la productividad del capital. El trabajo produce, el capital vale… Por una especie de elipsis se habla del valor del trabajo… El trabajo, como la libertad…, es cosa vaga e indeterminada por naturaleza, pero que se define cualitativamente por su objeto, es decir, que se hace realidad por el producto». [I, 61]
«Mas ¿para qué insistir? Puesto que el economista (léase: el señor Proudhon) cambia el nombre de las cosas, vera rerum vocabula [6], reconoce implícitamente su impotencia y elude la cuestión» (Proudhon, I, 188).