La Biblioteca de la Medianoche
La Biblioteca de la Medianoche —Porque estabas buscando la vida perfecta. Pero la perfección no existe, Nora. Solo la vida. Y esta es la tuya. La que dejaste atrás.
La cubierta del libro palpita bajo su mano, como un corazón latiendo.
—Si lo abro… ¿qué pasa?
La señora Elm la mira con una ternura infinita.
—Vuelves.
El miedo y la esperanza chocan dentro de Nora. ¿Y si aún hay algo por lo que vivir?
Con un último suspiro, abre el libro.
Y cae.
La luz la envuelve, arrastrándola a través de la nada. Su cuerpo vuelve a ser cuerpo. Sus pulmones vuelven a llenarse de aire.
Y entonces, despierta.
El aire entra en sus pulmones como fuego lÃquido. Nora se sacude, jadeando. Está sobre un suelo frÃo. No un vacÃo, no un limbo… sino su apartamento. Su vida.
Parpadea. Su cuerpo pesa, pero está aquÃ. Está viva.
Gira la cabeza y ve los frascos de pastillas volcados en el suelo. Un escalofrÃo le recorre la espalda. Estuvo tan cerca.
