Pedro y Juan
Pedro y Juan Hay especialmente dos que con frecuencia han sido discutidas, oponiéndolas una a otra en vez de admitir las dos, la de la novela de puro análisis y la de la novela objetiva. Los partidarios del análisis quieren que el escritor se dedique a indicar las menores evoluciones de un carácter y todos los móviles más secretos que determinan nuestras acciones, no concediendo al hecho mismo más que una importancia muy secundaria. Es el punto de llegada, un simple lÃmite, el pretexto de la novela. SerÃa necesario, pues, según ellos, escribir estas obras precisas o soñadas en que la imaginación se confunde con la observación a la manera de un filósofo componiendo un libro de filosofÃa, exponer las causas desde los orÃgenes más lejanos, decir todos los por qué de todas las voluntades y discernir todas las reacciones del alma obrando bajo la impulsión de los intereses, de las pasiones o de los instintos.
Los partidarios de la objetividad (¡qué palabreja!) pretenden, por el contrario, darnos la representación exacta de lo que sucede en la vida; evitan cuidadosamente toda explicación complicada, toda disertación sobre los motivos, y se limitan a hacer pasar delante de nuestros ojos los personajes y los sucesos.
Para ellos la psicologÃa debe estar oculta en el libro, como lo está en realidad bajo los hechos de la existencia.