El halcón pirata
El halcón pirata Antes de internarse por el camino del barranco que conducía al punto de la cita, Marston propuso apearse y dejar los caballos atados detrás de una espesura, de modo que no se pudieran ver. Hiciéronlo así, y avanzaron rápidamente hacia la orilla del San Leonardo.
Ni el pintor ni el poeta podrían encontrar un lugar más a propósito para inspirarse; por ambos lados del río extiéndense magníficos campos que parecen cubiertos de una alfombra de esmeralda; elévanse las colinas sobre espacios llenos de espesura en que apenas penetra la luz del sol; y a intervalos destácanse graciosos promontorios, formando el conjunto un cuadro encantador que seduce a la vista e invita a la meditación.
En la parte sur del San Leonardo hay una ancha playa arenosa, sobre la cual se eleva un arrecife con un manantial de agua cristalina, fresca y abundante en todas las estaciones del año. Esta fuente es conocida en todo el país comarcano con el nombre de la Bomba, y dista unas cincuenta varas del lugar donde el camino se prolonga por el barranco.
