El halcón pirata
El halcón pirata Después de salir de la desembocadura del San Leonardo, el bote que conducía a Coe, el capitán Marston, Billy Bowsprit y los otros cuatro marineros, penetró en el más ancho de los brazos del Aguaclara, que semejante a un lago inmenso, se extiende entre el cabo Paciencia al Sudeste, y el cabo Solitario al Noroeste.
Cuando el bote llegó a un punto en que se podía abarcar con la mirada toda la inmensa superficie líquida, los pasajeros divisaron un buque; era una goleta de graciosas formas y de unas treinta toneladas, y hallábase anclada en un punto del río conocido con el nombre de Flats, situado en la parte oriental de la corriente, a una milla y media del cabo Paciencia.
Una travesía de tres cuartos de hora por cristalinas ondas, gracias a un viento favorable, bastó para que el bote llegara desde la Bomba a las aguas de la goleta.
Como esta última era tan pequeña, no se necesitaba escalerilla para subir, y así es que pasajeros y tripulantes saltaron al punto a cubierta.
Recibióles allí un joven de aventajada estatura, de ojos azules, cabello lacio, y rostro algo curtido por la intemperie. Vestía casaca y pantalón de paño azul claro, y cubría su cabeza un sombrero de paja.
