La montaña perdida
La montaña perdida Los indios tardaron algún tiempo en reponerse de su asombro. ¿Aquel caballo negro era de carne y hueso o se trataba solamente de un fantasma?
Por fin llegaron a comprender la verdad y se dieron cuenta de que los rostros pálidos, de un modo u otro, habían logrado hacer descender a uno de los suyos desde lo alto del Cerro y que éste, después de apoderarse del caballo, había logrado huir. Por lo demás, la muerte de su compañero les dió la prueba de que se trataba, efectivamente, de un mortal y no de un espíritu.
El compañero muerto excitó su cólera y empezaron a proferir gritos y maldiciones.
De pronto y a indicación de uno de ellos guardaron silencio y oyeron a lo lejos el galope del caballo del fugitivo; ya seguros de la dirección que había tomado, montaron a caballo y empezaron a perseguirlo.
Pero no todos se alejaron, sino que algunos fueron a examinar la montaña para descubrir el lugar por el que había descendido uno de los odiosos rostros pálidos.
* * *