La montaña perdida
La montaña perdida Poco después Enrique Tresillian era afectuosamente recibido por el coronel y por don Julio Romero.
—¿Nos trae usted noticias y malas, según temo?-preguntó el coronel.
—No muy buenas, en efecto. Aquà tiene usted una carta de don Esteban Villanueva, que le dará detalles de lo que sucede.
El joven entregó un pliego al coronel, quien lo abrió inmediatamente y lo leyó en alta voz. DecÃa asÃ:
"Querido hermano:
"Si Dios quiere que recibas esta carta, por ella sabrás el peligro grave que nos amenaza. Estamos sitiados por los apaches, de la tribu de los coyotes. Es inútil que te dé más detalles, porque, si recibes esta carta, te será entregada por un valeroso muchacho que, de viva voz, podrá proporcionarte cuantos pormenores desees.
"Sé que no hay necesidad de pedirte que vengas a socorrernos, pues me consta que lo harás. De ti depende nuestra salvación y las vidas de todos. Si nos falta tu ayuda podemos darnos por perdidos.
"Esteban Villanueva."
