Siempre te encontraré (Las guerreras Maxwell 3)
Siempre te encontraré (Las guerreras Maxwell 3) El combate fue brutal. Los forajidos atacaron con una ferocidad desesperada, pero Angela se movÃa como un espectro, su espada un reflejo de la luna en la oscuridad. Kieran luchaba a su lado, cubriéndole la espalda sin palabras, sin necesidad de coordinación. Como si fueran dos mitades de un mismo filo.
Cuando el último enemigo cayó, Angela respiró hondo, su pecho subiendo y bajando con el esfuerzo. Se giró y encontró a Kieran observándola de nuevo.
—Luchas bien para ser una mujer —provocó él.
Angela se acercó, su rostro a solo centÃmetros del suyo.
—Y tú no peleas tan mal para ser un hombre.
Por primera vez en años, Kieran O’Hara se quedó sin palabras.
Aquella noche, mientras la sangre se lavaba con la lluvia, Angela comprendió que O’Hara no era solo un obstáculo. Era un enemigo. O un aliado.
No estaba segura de cuál de las dos opciones le asustaba más.
La niebla se arrastraba entre los árboles como espectros sin rostro. El bosque, normalmente un refugio silencioso para los cazadores de la región, ahora se sentÃa inquieto. Algo se movÃa entre las sombras, algo que no pertenecÃa allÃ.
