El acuerdo
El acuerdo La tensión que había definido su relación durante semanas se rompió esa noche. Las palabras de Richard, aunque ambiguas, dejaron a Katharine en un estado de vulnerabilidad que no había sentido desde que comenzó este acuerdo. Y Richard, por primera vez, parecía incapaz de esconderse detrás de su máscara de control. A la mañana siguiente, el silencio entre ellos era más pesado que nunca. Katharine bajó a la cocina, todavía en pijama, y encontró a Richard sentado en la mesa, un café en la mano y la mirada fija en un punto indefinido frente a él. —Buenos días —dijo ella, con cautela. Richard levantó la vista, su rostro más cansado de lo habitual. —Buenos días. Hubo un momento de quietud, como si ninguno de los dos supiera qué decir. Finalmente, Richard rompió el silencio. —¿Te gustaría salir hoy? Katharine parpadeó, sorprendida. —¿Salir? Richard asintió, sin mirarla. —No como parte del acuerdo. Solo... salir. Ella dudó. Había algo extraño en su tono, algo que no había escuchado antes: sinceridad. —De acuerdo.