El acuerdo
El acuerdo Las semanas siguientes marcaron un cambio. Las barreras entre ellos comenzaron a desmoronarse, lenta pero inevitablemente. HabÃa menos tensión y más risas, momentos pequeños pero significativos que les recordaban que quizás, solo quizás, lo que fingÃan podrÃa convertirse en algo real. Una noche, mientras Katharine trabajaba en unos documentos en la sala, Richard se sentó junto a ella, observándola en silencio antes de hablar. —No eres lo que esperaba, Katharine. Ella lo miró, confundida. —¿Eso es algo bueno? Él sonrió, una sonrisa genuina que rara vez mostraba. —Es lo mejor que me ha pasado. Por primera vez, Katharine no supo qué decir. Su corazón se aceleró, y aunque querÃa mantenerse cautelosa, sabÃa que era demasiado tarde. HabÃa caÃdo en algo que nunca habÃa planeado.