Bartleby el escribiente
Bartleby el escribiente Soy un hombre de edad relativamente avanzada. Durante los últimos treinta años, por la naturaleza de mi profesión, he mantenido contacto más que frecuente con lo que podría parecer un tipo de hombres interesante aunque extraño, sobre los cuales, que yo sepa, no se ha escrito nada nunca; me refiero a los copistas de leyes o amanuenses. He conocido a muchos de ellos profesional y personalmente y, si quisiera, podría relatar historias dispares, ante las cuales los caballeros de natural bondadosos podrían sonreír, y las almas propensas a la sensiblería derramar lágrimas amargas. Pero prescindiré de las biografías de todos los otros escribientes a cambio de unos pocos pasajes de la vida de Bartleby, que fue el amanuense más extraño que haya visto o del que haya oído hablar jamás. Mientras que sobre los otros copistas de leyes podría escribir toda su vida, sobre Bartleby no podría hacer nada parecido. Creo que no existe material alguno para escribir una biografía completa y satisfactoria sobre este hombre. Es una pérdida irreparable para la literatura. Bartleby fue uno de esos seres de quien no se puede asegurar nada a no ser por fuentes primarias, que en este caso son muy escasas. Lo que mis propios y atónitos ojos vieron de Bartleby es todo lo que sé de él, excepto, en efecto, un vago rumor que aparecerá en el apéndice final.