Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero Aunque habÃa algo excepcional en la moralidad del capitán Vere que lo convertÃa en una auténtica piedra de toque para la naturaleza esencial de cualquier hombre que tuviese que vérselas con él, sus suposiciones sobre las verdaderas intenciones de Claggart no emanaban tanto de una convicción intuitiva como de una clara sospecha obstaculizada por dudas extrañas. Su perplejidad no la causaba lo que se referÃa al hombre a quien habÃa denunciado —como sin duda pensaba Claggart— sino las consideraciones sobre cuál serÃa la mejor manera de actuar con el informante. Al principio, desde luego, se sintió naturalmente inclinado a exigir las pruebas que Claggart decÃa poder conseguir de tales acusaciones. Pero semejante procedimiento harÃa que el asunto saliera a la luz, lo cual en su opinión podrÃa afectar de forma nada deseable a la tripulación. Si Claggart era un falso testigo, el caso estaba cerrado. De modo que, antes de acusar a nadie, decidió sondear al acusador, convencido de que podrÃa hacerlo con discreción y sigilo.