Billy Budd, marinero

Billy Budd, marinero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Disculpad, teniente, pero vos no lo entendéis. Veréis, antes de que ese joven se embarcase, el camarote de la tripulación era un nido de disputas. Creedme si os digo que pasamos malos tiempos a bordo del Derechos. Tanto llegué a preocuparme que hasta dejé de encontrar consuelo en mi pipa. Luego apareció Billy y fue como si un cura católico pusiera paz en una trifulca entre irlandeses. No es que les sermonease o hiciera nada en particular; sino que emanaba de él una virtud que dulcificaba hasta a los más amargados[4]. Los atraía como moscas a la miel; a todos menos al más bravucón, un hombretón greñudo de patillas pelirrojas. Tal vez por envidia del recién llegado, y convencido de que un «joven tan dulce y agradable», como lo llamaba burlón en presencia de los otros, no sería más que un gallito de pelea, se dedicó a provocarle y buscarle las cosquillas. Billy lo toleró y razonó con él como mejor pudo, pues en eso es como yo, teniente: todas las peleas me resultan odiosas; pero de nada le sirvió. Un día, en la guardia de cuartillo, el de las patillas rojas, delante de los demás, y con la excusa de mostrarle a Billy de dónde se cortan los filetes de lomo (pues el hombre había sido carnicero), le dio un humillante golpe en las costillas. Rápido como el rayo, Billy soltó el brazo. Creo que no pretendía golpearle tan fuerte, pero le asestó a aquel botarate un puñetazo terrible. No creo que durase ni medio minuto. Y, Dios os bendiga, el muy estúpido se quedó atónito de su rapidez. Y, por difícil que os resulte creerlo, teniente, ahora le tiene afecto a Billy, o es el mayor hipócrita que he visto. Pero todos le quieren. Unos le lavan la ropa y otros le remiendan los pantalones; el carpintero le está haciendo un mueblecito con cajones en sus ratos libres. Todos quieren hacer algo por Billy Budd, y somos una familia feliz. Pero ahora, teniente, si os lleváis con vos a ese joven, sé lo que ocurrirá a bordo del Derechos. Tardaré mucho en levantarme de la cena y apoyarme en el cabestrante a fumar una pipa en paz… sí, mucho, vais a llevaros a la joya de todos ellos, a quien procura la paz aquí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker