Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero Después del imprevisto toque a generala todo siguió como si se hubiese producido a la hora de siempre. La banda de música interpretó una melodía religiosa en el alcázar y el capellán celebró el acostumbrado servicio religioso matutino. Una vez concluido, el tambor tocó a retirada; y, aplacados por una música y unos ritos religiosos al servicio de la disciplina y los fines de la guerra, los hombres regresaron con orden a los lugares asignados para ellos cuando no estaban en los cañones.
Para entonces era ya pleno día. El vaporoso vellocino se había disipado, lamido por el sol que antes tanto lo había glorificado, y el aire estaba tan claro y sereno que parecía el mármol blanco y liso del bloque pulido que no ha salido aún del patio del marmolista.