Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero Sí, se consiguió sofocar el estallido en el Nore. Pero no se repararon todos los agravios. Aunque, por ejemplo, se impidió que los contratistas continuaran con algunas de las prácticas habituales del gremio, como suministrar ropa de pésima calidad y raciones insuficientes o en mal estado, el sistema de levas forzosas siguió aplicándose. Sancionado por la costumbre desde hacía siglos y reconocido por un lord chancellor tan reciente como Mansfield, ese modo de dotar a la flota de tripulaciones, ahora caído en una especie de desuso, aunque nunca se haya renunciado a él formalmente, era imposible de erradicar en la época. Su abolición habría paralizado una flota indispensable, en la que únicamente había veleros y ni un solo barco de vapor, y cuyos miles de cañones y velas innumerables se manejaban a fuerza de músculo; una flota por lo demás insaciable en su exigencia de hombres, pues en esa época estaba multiplicando sus barcos de toda clase para poder enfrentarse a las contingencias presentes y futuras de un continente convulso.
