Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero Sí, a pesar de la lacónica insistencia del danés en que el maestro de armas se hallaba detrás de los extraños contratiempos sufridos por Billy a bordo del Bellipotent, el joven marinero estaba dispuesto a atribuírselos a casi todo el mundo excepto al hombre que, por utilizar su propia expresión, «siempre tenía una palabra amable para él». Parece sorprendente, pero no lo es tanto. Hay marineros que, en ciertos asuntos, siguen siendo unos ingenuos al llegar a la madurez. Y un joven marinero de la disposición de nuestro atlético gaviero es como un hombre-niño. No obstante, la inocencia de un niño es pura ignorancia y disminuye a medida que se desarrolla la inteligencia. En el caso de Billy Budd la inteligencia había avanzado pero su inocencia seguía inalterada. No hay duda de que la experiencia nos enseña, pero dada la juventud de Billy su experiencia era muy breve. Además, carecía de ese conocimiento intuitivo del mal que en las naturalezas perversas o no del todo buenas precede a la experiencia, por lo que puede darse, y en algunos casos es evidente que se da, incluso entre los jóvenes.
