Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —Y cuando asà os hayáis ido previamente… si eso ocurre alguna vez… entonces, antes de que pueda seguiros, ¿vos debéis aún aparecer ante mÃ, para seguir pilotándome?… ¿No era asÃ? Bien, entonces he creÃdo todo lo que decÃs, ¡mi piloto! Aquà tengo dos avales de que aún mataré a Moby Dick y sobreviviré a ello.
—Tomad otro aval, viejo —dijo el parsi, mientras sus ojos se iluminaban como luciérnagas en medio de la tenebrosidad—: sólo el cáñamo puede mataros.
—La horca, queréis decir… Entonces soy inmortal, en tierra y mar —gritó Ajab con una risa de desdén—… ¡Inmortal en tierra y mar!
Ambos permanecieron en silencio como un solo hombre. Llegó el gris amanecer, y la aletargada tripulación surgió del fondo de la lancha, y antes del mediodÃa la ballena muerta fue acercada al barco.