Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Al final, cuando el barco se acercó a las, por asà llamarlas, cercanÃas del caladero ecuatorial, y en la profunda oscuridad que precede al amanecer navegaba junto a un grupo de islotes rocosos, la guardia —en ese momento encabezada por Flask— se vio sobresaltada por un grito tan lastimeramente indómito y sobrenatural —semejante a los lamentos a medio articular de los fantasmas de todos los inocentes asesinados por Herodes—, que todos ellos despertaron de sus ensueños, y durante el intervalo de unos instantes, sentados, o recostados, o en pie, permanecieron escuchando paralizados, como el esclavo romano esculpido, mientras ese salvaje grito podÃa aún escucharse. La parte cristiana o civilizada de la tripulación decÃa que eran sirenas, y se estremecÃa; y los paganos arponeros permanecÃan impertérritos. Sin embargo, el hombre gris de la isla de Man —el más viejo de todos los marineros— declaró que los fieros y escalofriantes sonidos que se escuchaban eran las voces de marineros recientemente ahogados en el mar.
Abajo, en su coy, Ajab no oyó nada de esto hasta el gris amanecer, cuando subió a cubierta; entonces se lo comunicó Flask, no sin anexionar insinuados oscuros significados. Ajab rio huecamente y explicó asà el portento.