Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Las lanchas no se habían alejado mucho cuando a causa de una señal hecha desde los topes… un brazo señalando hacia abajo, Ajab supo que la ballena se había sumergido; mas con la intención de estar cerca de ella en la siguiente emersión, se mantuvo en su rumbo algo transversal al navío; la hechizada tripulación manteniendo el más profundo de los silencios, mientras las olas frontales martilleaban y martilleaban contra la rival amura.
—¡Clavad, clavad vuestros clavos, vos, olas! ¡Clavadlos hasta las mismas cabezas! Sólo golpeáis algo sin tapa; y no hay féretro ni coche fúnebre que pueda ser el mío… ¡y sólo el cáñamo puede matarme! ¡Ja, ja!