Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Pero además, aun acudiendo al habla de los cuáqueros, Melville no renuncia a la de la sociedad contemporánea norteamericana; de tal manera que, mediante una permanente soterrada ironÃa —la ironÃa romántica—, enlaza ese altivamente dramático arcaÃsmo con el tono ampuloso y artificioso empleado en la oratoria norteamericana de su época —la que ve en la gestación de la nación un nuevo inicio de la humanidad—, y abre con ello un gran abanico de recursos retóricos en donde logra una sutil mezcla de la más rebuscada elocuencia con los toscos coloquialismos locales, dejando que la narración fluya entre formas de narrar distintas, de la ficción al ensayo y al drama, de la épica a la lÃrica y a la sátira, acercándose a veces al lenguaje cientÃfico de la época, o a la retórica polÃtica, o a los sermones religiosos, o a las sentimentaloides narraciones de los panfletos de las sociedades reformistas, tan presentes entonces en la cultura norteamericana. Aborda, asÃ, el proceso de escritura con una originalidad y una osadÃa formal inusitadas para su época, que anticipa recursos que sesenta años más tarde serán explotados por la vanguardia literaria. El resultado material de todo ello es un texto de inaudita puntuación, en el que es frecuente la agrupación de calificativos yuxtapuestos —a veces hasta cinco—, con oraciones inacabables, de una complejidad sintáctica difÃcilmente abarcable en ocasiones, que emplea un léxico rebuscado, arcaizante, repleto a la vez de neologismos, y que muchas veces es tan inusual que su lectura no resulta precisamente fluida.