Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —¿Sobre qué?
—Ah, quizá es que no tenéis de eso —dijo rápidamente—. Aunque no importa, conozco muchos tipos que no tienen… Buena suerte les deseo; y mejor les va asÃ. Un alma es una especie de quinta rueda para una carreta.
—¿Sobre qué estás farfullando, compañero? —dije yo.
—Él, no obstante, tiene suficiente para compensar todas las deficiencias de esta clase en otros semejantes —dijo abruptamente el extraño, poniendo un nervioso énfasis en la palabra él.
—Queequeg —dije yo—, vamos; este tipo se ha escapado de alguna parte: está hablando de algo y de alguien que no conocemos.
—¡Alto! —gritó el extraño—. Dijisteis verdad… todavÃa no habéis visto a Viejo Trueno, ¿no?
—¿Quién es Viejo Trueno?
—El capitán Ajab.
—¡Qué! ¿El capitán de nuestro barco, el Pequod?
—SÃ, entre nosotros, los marinos viejos, recibe ese nombre. No lo habéis visto aún, ¿no?
—No, no le hemos visto. Dicen que está enfermo, aunque está reponiéndose, y que dentro de poco estará otra vez bien.