Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada ¡Cómo es esto! AquÃ, a punto mismo de iniciar la expedición, el capitán Péleg y el capitán Bildad, según todas las apariencias, mostraban disposición de mando en el alcázar exactamente como si fueran a ser capitanes conjuntos en el mar, lo mismo que en puerto. Y, por lo referente al capitán Ajab, aún no se veÃa rastro suyo; a no ser que decÃan que estaba en la cabina. Aunque también la idea era que su presencia no resultaba necesaria en modo alguno para poner el barco a la vela y conducirlo a mar abierto. De hecho, como ésa no era en absoluto su propia tarea, sino la del piloto, y como todavÃa no estaba completamente recuperado… eso decÃan… por tanto, el capitán Ajab permanecÃa abajo. Y todo ello parecÃa bastante natural; en especial, dado que en la marina mercante muchos capitanes, tras levar el ancla, no aparecen por cubierta durante un considerable intervalo, sino que se quedan en la mesa de la cabina, disfrutando de una festiva despedida junto a sus amigos de tierra antes de que éstos abandonen definitivamente el barco junto al piloto.
Mas no hubo apenas ocasión de meditar sobre el asunto, pues el capitán Péleg era ahora todo diligencia. ParecÃa ser él, y no Bildad, el que más hablaba y mandaba.
—¡AquÃ, a popa, hijos de solteros! —gritó al demorarse los marineros en el palo mayor—. Señor Starbuck, condúzcalos a popa.