Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —¿Cómo es que este fumar ya no tranquiliza? —monologó finalmente, retirando la boquilla—. ¡Oh, pipa mÃa!, ¡mal me debe ir si vuestro encanto ha desaparecido! Aquà he estado, esforzándome inconscientemente, no disfrutando… sÃ, e ignorantemente fumando a barlovento todo el rato; a barlovento, y con bocanadas tan nerviosas como si, lo mismo que la ballena moribunda, mis chorros finales fueran los más fuertes y más cargados de dificultad. ¿Qué tengo que ver yo con esta pipa? Esta cosa que está ideada para la serenidad, para lanzar suaves humos blancos entre suaves cabellos blancos, no entre desarraigados rizos de color gris de hierro, como los mÃos. No fumaré más…
Lanzó la pipa, todavÃa encendida, al mar. El fuego siseó en las olas; en el mismo instante el barco pasó raudo sobre la burbuja que hizo la pipa al hundirse. Con sombrero gacho, Ajab paseó las planchas, renqueante.