Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Muy a menudo suelen los capitanes de tales barcos regañar a esos despistados jóvenes filósofos, reprochándoles no sentir suficiente «interés» por la expedición, medio sugiriendo que son un caso tan desesperadamente perdido para toda honorable ambición, que en sus secretas almas preferirÃan no avistar ballenas a hacerlo. Mas todo es en vano; esos jóvenes platónicos piensan que su visión es imperfecta, son cortos de vista; ¿para qué, entonces, forzar el nervio óptico? Se han dejado sus gemelos de ópera en casa.
—Eh, macaco —dijo un arponero a uno de estos sujetos—, llevamos navegando ya cerca de tres años y todavÃa no has avistado una ballena. Cuando estás ahà arriba las ballenas escasean tanto como los dientes de gallina.