Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Además de esos dos excelentes grabados de Garnery, hay otros dos grabados franceses dignos de mención, realizados por alguien que firma «H. Durand». Uno de ellos, aunque no exactamente relativo a nuestro presente objetivo, merece, no obstante, mención por otros motivos. Es una tranquila escena de mediodía en las islas del Pacífico: un ballenero francés anclado junto a la costa, en calma, y perezosamente cargando agua a bordo; las velas aflojadas del barco, y las largas hojas de las palmas en segundo plano, caen ambas a la vez en el aire carente de viento. El efecto es magnífico cuando se considera en relación a la representación de los rudos pescadores bajo una de sus pocas manifestaciones de reposo oriental. El otro grabado es un asunto bastante distinto: el barco en facha sobre el mar abierto, en el mismo corazón de la vida leviatánica, con una ballena franca a su costado; el navío (en el proceso de despiezado) se inclina sobre el monstruo como si éste fuera un muelle; y una lancha, alejándose apresuradamente de esta escena de actividad, está intentando dar caza a ballenas en la distancia. Los arpones y lanzas descansan horizontales, listos para su uso; tres remeros están en ese momento colocando el mástil en su orificio; mientras, a causa del brusco ondear del mar, la pequeña nave está a medio alzar fuera del agua, como un caballo encabritado. Del barco se eleva el humo de los tormentos de la hirviente ballena como el humo de una población de herreros; y, a barlovento, una nube negra, elevándose con determinación de galernas y lluvia, parece apresurar la actividad de los inquietos marineros.