Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Tampoco, al encontraros expansivamente enaltecido por vuestro tema, dejaréis de delinear grandes ballenas en los cielos estrellados, y lanchas en su persecución; lo mismo que cuando, repletas de ideas de guerra desde tiempo atrás, las naciones orientales veÃan entre las nubes ejércitos enzarzados en batallas. AsÃ, en el norte he perseguido yo al leviatán una y otra vez alrededor del polo con las revoluciones de los puntos brillantes que en primer lugar le definieron para mÃ. Y, bajo los refulgentes cielos antárticos, he subido a bordo de Argo Navis, y me he incorporado al acoso de la estrellada Cetus mucho más allá de la más lejana extensión de Hydra y los peces voladores.
Con un ancla de fragata como bocado de brida, y fasces de arpones en lugar de espuelas, montarÃa esa ballena y saltarÃa a los cielos más altos, ¡por ver si los legendarios reinos celestiales, con todos sus innumerables pabellones, de verdad están acampados más allá de mi vista mortal!