Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada La oscuridad llegó; pero tres luces de arriba abajo en la jarcia del mayor del Pequod veladamente nos guiaban; hasta que acercándonos vimos a Ajab dejando caer una de varias linternas adicionales sobre las amuradas. Observando durante un momento con expresión ausente la ballena remolcada, dio las órdenes usuales para la noche, y entregándole entonces su linterna a un marinero, se fue camino de la cabina, y no volvió a salir hasta por la mañana.