Moby Dick. Version ilustrada
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CAPÍTULO LXXVI
EL ARIETE
Antes de abandonar por el momento la cabeza del cachalote, os requeriría para que, como sensato fisiólogo, simplemente… en particular remarcarais su aspecto frontal en toda su compacta acumulación. Os requeriría que lo investigarais ahora con el único objeto de formaros una estimación modesta e inteligente de la potencia de ariete que puede estar ahí albergada. Se trata de un punto vital; pues o bien dejáis este asunto satisfactoriamente concluido para vos mismo, o permaneceréis por siempre descreído en lo referente a uno de los más espantosos, aunque no por ello menos ciertos sucesos a encontrar, quizá en parte, alguna de toda la historia registrada.