Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada
Ahora bien, atended. Impeliendo infaliblemente este muro inanimado, ilastimable e impermeable, y esta sustancia de enorme flotabilidad en su interior; allÃ, detrás de todo ello, nada una enorme masa de vida, que sólo puede valorarse adecuadamente como se valora la leña apilada… por cargas; y que obedece enteramente a una única volición, lo mismo que el más pequeño de los insectos. De forma que de ahora en adelante, cuando os detalle todas las particularidades y todas las condensaciones de potencia que se albergan por todas partes en este expansivo monstruo, cuando os muestre algunos de sus más inconsiderables logros cerebrales, confÃo en que habréis renunciado a toda ignorante incredulidad, y estéis dispuesto a convenir en esto: que aunque el cachalote abriera un pasaje a través del istmo de Darien, y mezclara el Atlántico con el PacÃfico, no elevarÃais ni un pelo de vuestras cejas. Pues a no ser que reconozcáis a la ballena en lo que vale, no seréis sino un provinciano y un sentimental en lo que respecta a la verdad. Y, claramente, toparse con la verdad sólo es para gigantes salamandrinos; ¡qué pocas, entonces, las oportunidades para los provincianos! ¿Qué le ocurrió al débil joven que alzó el velo de la temible diosa en Sais?