Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Cuando avanzan serenamente en uno de estos viajes, si se ve algo extraño y sospechoso, mi señor ballena vigila con ojo avizor a su atractiva familia. Si algún inautorizado temerario joven leviatán que vaya por ese camino intenta aproximarse a alguna de las damas en plan confidencial, ¡con qué prodigiosa furia el bajá le ataca y le hace huir! Qué tiempos serían si se permitiera que jóvenes disolutos carentes de principios invadieran la santidad de la dicha doméstica; aunque, por mucho que haga el bajá, no puede mantener ni al más notorio de los donjuanes fuera de su cama; pues, ¡ay!, todos los peces se acuestan juntos. Lo mismo que en tierra las damas suelen provocar los más terribles duelos entre sus admiradores rivales, igual ocurre con las ballenas, que a veces llegan a una lucha a muerte, y todo por amor. Se baten a esgrima con sus largas mandíbulas inferiores, a veces trabándolas, y así luchando por la supremacía como alces que combatiendo entrelazan sus cornamentas. No pocos son capturados que tengan las profundas cicatrices de estos encuentros… Cabezas hendidas, dientes rotos, aletas desmochadas; y en algunos casos bocas descoyuntadas y dislocadas.