Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —¡Buen Dios! —gritó el capitán inglés a quien le fue planteada la pregunta—. ¿Qué es lo que pasa? Se dirigÃa hacia el este, creo… ¿Está loco vuestro capitán? —susurrándole a Fedallah.
Mas Fedallah, llevándose un dedo a los labios, se deslizó sobre la amurada para hacerse cargo del remo de gobierno de la lancha, y Ajab, balanceando el aparejo de descarnar hacia él, ordenó a los marineros del barco que se prepararan a arriar.
Un momento después estaba en la popa de su lancha, y los hombres de Manila estaban brincando en sus remos. En vano le llamó el capitán inglés. Dando la espalda al barco foráneo, y con el rostro fijo como un pedernal en el suyo, Ajab se mantuvo erguido hasta llegar al costado del Pequod.