Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada En los dos casos, las ballenas varadas a las que estos esqueletos pertenecían fueron originalmente reclamadas por sus propietarios en base a similares fundamentos. El rey Tranquo se apropió de la suya porque la quería; y sir Clifford porque era el señor de los señoríos de esa zona. La ballena de sir Clifford ha sido totalmente articulada; de manera que, al igual que una gran cómoda, puedes abrirla y cerrarla en todas sus huesudas cavidades… desplegar sus costillas como un gigantesco ventilador, y balancearte todo el día sobre su mandíbula inferior. En alguna de sus trampillas y postigos hay que poner cerraduras; y un mayordomo guiará a los futuros visitantes con un manojo de llaves en su costado. Sir Clifford está considerando cobrar dos peniques por echar un vistazo a la galería de los susurros en la columna vertebral; tres peniques por escuchar el eco en el hueco de su cerebelo; y seis peniques por la sin par vista desde su frente.