Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Al considerar estas costillas, no pude sino verme de nuevo sorprendido por la circunstancia, tan variadamente repetida en este libro, de que el esqueleto de la ballena no es en modo alguno el molde de su figura revestida. La mayor de las costillas de Tranque, una de las medianas, ocupaba esa parte del pez que en vida es de mayor grosor. Ahora bien, el mayor grosor del cuerpo revestido de esta particular ballena debió de haber sido al menos de dieciséis pies; mientras que la correspondiente costilla medía poco más de ocho. De manera que esta costilla sólo revelaba la mitad de la verdadera noción de la magnitud vital de esa parte. Además, durante cierto tramo, donde yo ahora veía sólo una columna vertebral pelada, todo aquello había estado en otro momento envuelto en toneladas de adicional masa de carne, músculo, sangre y entrañas. Aún más, en lugar de las amplias aletas, aquí yo sólo veía unas pocas articulaciones desordenadas; y en lugar de las palmas, pesadas y mayestáticas, aunque carentes de hueso, ¡un vacío total!