Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Sin embargo, como previamente se sugirió, este omnipertrechado carpintero de abrir y cerrar no era, a pesar de todo, la mera máquina de un autómata. Si bien no tenía en sí un alma normal, tenía un algo sutil que de alguna manera, anónimamente, desempeñaba su tarea. Lo que eso fuera, ya fuese esencia de mercurio, o unas pocas gotas de cuerno de ciervo[136], no hay manera de decirlo. Pero ahí estaba; y ahí había morado durante sesenta años o más. Y éste era, este mismo inexpresable astuto principio vital en él; éste era el que le mantenía gran parte del tiempo soliloquiando; aunque únicamente como una rueda irracional, que también zumbando soliloquia; o, quizá mejor, su cuerpo era una garita de centinela, y este soliloquiador estaba allí de guardia y hablando todo el tiempo para mantenerse despierto.